Menudo veranito, me he pasado mas tiempo fuera, que en casa.
Tras terminar las clases unos días de vacaciones y ¡A la Euskal !

Otra edición, me lo pasé genial y se noto el buen chute de pasta que Euskaltel y los demás patrocinadores han inyectado en el evento. Disfrutamos de muchísimas nuevas actividades y regalos, de verdad, un diez.
Llevo asistiendo a la Euskal desde la edición número 9 y sin duda, la Euskal se está convirtiendo en un acontecimiento MUST en la agenda de todo geek, unos días geniales para estar con tus amigos tranquilo, tranquilo.
En cuanto aterrice en casa, viaje a madrid, ¿Qué hago yo en madrid? La boda del hermano de mi novia. Hace mucho tiempo que no pasaba por la capital, y la verdad he notado el cambio. Además de verla desde aproximadamente un metro mas arriba, la ciudad ha sufrido una gran cantidad de cambios.
Sinceramente el recuerdo que me llevo no es el mejor, 40º en pleno Agosto no es la mejor manera de andar por Madrid Reflex en mano, pero bueno, lo pasamos muy bien que es lo que cuenta.
Tras volver a Vitoria y drifrutar de un par de incursiones nocturnas una de ellas por Donosti, tocaba seguir trabajando y… porqué no estudiar un poco que no hace daño.
Fue entonces cuando gracias a binnary y nereski me enrole en la aventura del fowa.
Del 7 al 11 de Octubre nos vamos a Londres, dos días para visitar la ciudad y dos días para ir a una de las convenciones mas interesantes del calendario sobre desarrollo web.
De vuelta a casa y con este viaje en mente, llego el momento de sentarse a decidir el futuro de mi querida Olympus. La cámara me encanta, pero la pega es que los objetivos de los que dispongo no satisfacen mis necesidades. Uno es demasiado “corto” y otro demasiado “largo” y estar viajando y cambiando de objetivo continuamente no es ni cómodo ni seguro para los mismos.
Llevaba mucho tiempo decidido a cambiar de cámara de fotos, la duda era cuando y cual. No estaba seguro si hacerme Nikonista o Canoniano. Finalmente y tras hablarlo con un verdadero fotógrafo, esta fue mi adquisición.

Una Nikon d80 con un objetivo Tamron 18-250. La verdad, estoy encantado, es una pasada y aunque por el momento no me he hecho a su funcionamiento y su millón de opciones es la cámara que necesitaba para seguir evolucionando. La Olympus está genial pero además de la incomodidad del cambio de objetivos y lo caro de buscar uno similar al Tamron y gastarme un paston en un objetivo para atarme a Olympus, no me daba buena espina.
Para terminar, aquí os dejo alguno de los últimos juguetitos














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